Reflexiones sobre mindfulness (I): ¿Qué es mindfulness y cómo saber que lo estamos experimentando?

Estimados amigos: En este nuevo año 2019, me gustaría reflexionar con vosotros sobre mindfulness y sobre algunos aspectos de lo que he aprendido y experimentado en este tema a lo largo de mi vida. Con frecuencia semanal os iré compartiendo estos pensamientos.

¿QUÉ ES MINDFULNESS o ATENCIÓN PLENA?

Existen múltiples definiciones de mindfulness ya que se refiere a dos conceptos muy diferentes.

  • Por un lado, mindfulness es un estado de la mente no habitual que ha sido descrito en todas las culturas y religiones, y que se asocia con un gran bienestar físico y psicológico (y por eso se usa como terapia en enfermedades médicas y psicológicas). Pero también es un estado que se asocia al desarrollo espiritual (y por eso ha sido descrito por los místicos de cualquier tradición religiosa). Es un estado que todos hemos experimentado alguna vez, aunque por muy pocos minutos, y que puede entrenarse con técnicas adecuadas. Por supuesto hay personas que, de forma natural, tienen más facilidad para experimentarlo y desarrollarlo, ya que se calcula que, en un 25%, este rasgo tiene una base genética, mientras que el otro 75% puede adquirirse mediante entrenamiento.
  • Por otro lado, mindfulness describe también el conjunto de técnicas que se utilizan para alcanzar este estado. Algunos tipos de meditación (no todos) facilitarían desarrollar este modo de funcionar de la mente. Pero también hay otras técnicas psicoeducativas y espirituales que facilitarían su aparición. Por tanto, como veremos en otra sección, mindfulness no es exactamente lo mismo que meditación. Este es un error frecuente.

 

¿CÓMO SE PODRIA DEFINIR EL ESTADO MENTAL DE MINDFULNESS?

Hay docenas de definiciones del estado de mindfulness. Dos de las más habituales son las de:

  • Cristopher Germer: “Darse cuenta de la experiencia presente con apertura y aceptación”.
  • Jon Kabat-Zinn: “Simplemente parar y estar presente, eso es todo”.

Pero cualquier definición debe incluir estos aspectos:

  • Capacidad de estar atento. El individuo no está distraído o somnoliento, sino atento y perfectamente centrado en lo que está viviendo. Pero es un estado de atención relajada, no tensa o excitada.
  • En el presente. Uno puede estar atento en el pasado echándolo de menos (fenómeno que ocurre en la depresión) o centrado en el futuro, temiendo algo que va a ocurrir en él (circunstancia que ocurre en la ansiedad). En mindfulness, el sujeto está exclusivamente en el fenómeno presente. Por eso, es casi inevitable que sea muy consciente de su cuerpo, incluido la respiración, porque éste siempre está en el presente. El desarrollo de la consciencia corporal es un fenómeno clave en el desarrollo de mindfulness.
  • Con aceptación. Mindfulness facilita no juzgar, criticar o estar a disgusto con la experiencia presente, sino aceptarla de una forma radical, sin esperar que sea diferente a como es. Aquí aceptación es diferente de resignación o pasividad, el sentido es de apertura y curiosidad no-crítica ante cada experiencia. Cualquier elemento de no aceptación que exista en la experiencia, nos hará perder el estado de mindfulness. Esta es la forma más sutil de no estar en mindfulness.
  • Intencional: Entrar en estado de mindfulness constituye un ejercicio de voluntad, al menos al principio de la práctica. Con el tiempo el proceso se vuelve natural y se puede estar en ese estado la mayor parte del tiempo. Los místicos orientales comparan el proceso de aprender a meditar con el sueño: cuando uno empieza a dormir, no tiene que recordarse continuamente que debe dormir, simplemente lo hace. Cuando uno ha adquirido práctica, cuando empieza a meditar, no tiene que recordarse que debe seguir meditando, la mente no sale de ese estado fácilmente hasta que han pasado horas o algo externo llama su atención.

 

¿CÓMO SABEMOS QUE ESTAMOS EN EL ESTADO DE MINDFULNESS?

He conocido bastantes personas que pueden dar la descripción “oficial” de mindfulness, pero que creen que están en el estado de mindfulness cuando no lo están. El estado de mindfulness debe tener tres características clave:

1.- No existe diálogo interno o “la voz”: No hay nadie hablando con nosotros mismos. En las primeras semanas en que uno práctica, podría llegar a haber una “locución”, una descripción de lo que hacemos (ej: “respiro”, “siento el latido del corazón” o similar). Pero el discurso nunca incluiría juicio ni se referiría a algo que está ocurriendo fuera del presente más inmediato. Con el tiempo, todo diálogo interno desaparece.

2.- Las sensaciones de lo que nos rodea son inusualmente intensas: a) Sentimos nuestro cuerpo a la perfección: el contacto de los pies con el suelo, del cuerpo con la ropa, de la cara o las manos con el aire, el latido del corazón o la respiración en fosas nasales; b) Lo que vemos es absolutamente tridimensional, y con un brillo y viveza increíbles; c) Los sonidos son vívidos, non están geolocalizados sino que parecen envolvernos, no los sentimos en los oídos sino en el lugar donde se producen; d) Percibimos olores, sensación generalmente inexistente; e) La sensación de todo eso es de cierto arrobamiento, de conexión con lo que nos rodea. Por un momento la sensación del “yo” (que sólo se mantiene por el diálogo interno) se congela. Esta es la razón por la que, a veces, puede sentirse cierto miedo o malestar, porque “el yo tiembla”.

3.- Estado mental de ecuanimidad: Ni te apegas ni rechazas lo que está ocurriendo. Tu estas en el mundo, pero el mundo no está en ti. Las acciones se realizan sin agente, como describiremos al final de este capítulo.

Esta sensación suele durar solo unos pocos segundos y luego desaparece bruscamente y volvemos al estado normal. Esta sensación primero se tiene en la meditación formal. Posteriormente se alcanza en tareas simples cuando se está solo (limpiando, cocinando, pelando patatas o paseando en la naturaleza). Después se consigue en tareas más complejas (ej: cocinando) o tareas simples con otros en las que no hay interacción verbal (servir comida sin hablar). El siguiente paso es experimentarlo en las relaciones interpersonales, inicialmente en las interacciones cortas y no cargadas emocionalmente, generalmente con personas que también practiquen. El último paso es mantener la sensación en cualquier actividad por importante, cargada emocionalmente o con mucha gente que se realice.

Gracias amigos, seguiremos en contacto.

No Comments

Sorry, the comment form is closed at this time.