June 2, 2025

Mindfulness: ¿Rasgo o estado? Una exploración profunda desde la ciencia

El mindfulness es una práctica que ha ganado terreno en los últimos años por sus beneficios sobre el bienestar. Pero, ¿qué es exactamente? ¿Se trata de una habilidad innata o puede entrenarse? ¿Tiene una base genética? ¿Solo se desarrolla mediante meditación?

Diferencia entre mindfulness estado y mindfulness rasgo

Uno de los primeros puntos clave es distinguir entre mindfulness como estado y mindfulness como rasgo (Kiken et al., 2015; Wheeler et al., 2016):

  • El mindfulness estado se refiere a un estado psicológico temporal. Es la capacidad de mantener la atención deliberadamente en un objeto en el momento presente.
  • El mindfulness rasgo es una disposición estable de la personalidad: implica mantener la atención en el presente de forma continua y sin juicio.

Ambos aspectos pueden medirse mediante cuestionarios estandarizados, y la evidencia muestra que el mindfulness rasgo está claramente relacionado con el bienestar psicológico (Tomlinson et al., 2018).

Cómo se desarrolla el mindfulness rasgo

Una de las preguntas más relevantes es si practicar mindfulness como estado puede transformar el rasgo. La respuesta es que sí, pero con matices.

Un estudio de Kiken y colaboradores (2015) mostró que las personas que practican mindfulness de forma regular durante un programa de ocho semanas aumentan sus niveles de mindfulness rasgo. No obstante, este efecto no se presenta en todos por igual. Las trayectorias individuales son específicas y no siempre existe una relación directa entre la práctica y el cambio a largo plazo.

Además, quienes ya tienen un nivel alto de mindfulness rasgo se benefician más de la práctica, mostrando mejoras en bienestar subjetivo, empatía, esperanza y menor estrés (Shapiro et al., 2011).

Bases neurobiológicas del mindfulness rasgo

Los avances en neuroimagen han permitido identificar correlatos cerebrales del mindfulness. Según Kong et al. (2016), el mindfulness rasgo se asocia con:

  • Mayor activación en el córtex orbitofrontal izquierdo, el giro parahipocámpico izquierdo y la ínsula derecha, regiones implicadas en la emoción, la conciencia corporal y el procesamiento autorreferencial.
  • Menor activación en el giro frontal inferior derecho, relacionado con la inhibición y el control atencional.

Estos patrones se vinculan con diferentes tipos de bienestar: el bienestar hedónico (placer, afecto positivo) y el bienestar eudaimónico (propósito vital). El mindfulness parece mediar positivamente en ambos.

Diferencias conceptuales: psicología occidental vs. budismo

Aunque los términos "estado" y "rasgo" se utilizan tanto en psicología como en budismo, existen diferencias fundamentales:

  • Desde la perspectiva budista, la autoevaluación del mindfulness es subjetiva y poco fiable.
  • El desarrollo del mindfulness no es lineal, con fases de mejora y estancamiento que no siempre coinciden con la práctica regular.

Estas diferencias resaltan la necesidad de contextualizar culturalmente los instrumentos de medición del mindfulness, como el Five Facet Mindfulness Questionnaire (FFMQ) o la Toronto Mindfulness Scale (TMS).

Mindfulness y personalidad: una relación bidireccional

Tradicionalmente se creía que la personalidad era difícil de modificar. Sin embargo, estudios recientes demuestran que el mindfulness puede influir en rasgos de personalidad, como la personalidad tipo D, caracterizada por afecto negativo e inhibición social. Un programa MBSR (Reducción de Estrés Basada en Mindfulness) consiguió reducir significativamente estos rasgos (Nyklícek et al., 2013).

El mindfulness también se correlaciona con dimensiones del modelo Big Five (Giluk, 2009):

  • Neuroticismo: correlación negativa. A mayor mindfulness, menor neuroticismo.
  • Responsabilidad: correlación positiva.
  • También se observa una relación moderada con estabilidad emocional, positiva con afabilidad y débil con apertura a la experiencia.

Desde la definición de mindfulness occidental (Langer, 1989), la apertura al cambio sería el rasgo más relacionado.

Otros estudios (DeVibe et al., 2015) refuerzan que personas con alto neuroticismo son las que más reducen su estrés tras un programa de mindfulness, mientras que quienes puntúan alto en responsabilidad son los que más mejoran.

¿El mindfulness es genético o se aprende?

Un estudio con 2.100 gemelos de 16 años (Waszczuk et al., 2015) concluyó que el mindfulness rasgo es heredable en un 32%, mientras que el 66% restante depende de factores ambientales. Esto confirma que, aunque hay cierta predisposición genética, el mindfulness puede entrenarse.

De hecho, se ha observado que la práctica sostenida puede modificar la expresión epigenética, desactivando genes relacionados con el estrés (García Campayo et al., 2018).

¿Solo se desarrolla el mindfulness con meditación?

Aunque la vía más común para desarrollar el mindfulness es la meditación, también pueden emplearse otros métodos:

  1. Psicoeducación y desarrollo de actitudes como la aceptación, tal como muestra la terapia de aceptación y compromiso (ACT). Mejora la metacognición y reduce la reactividad (Villatte et al., 2016).
  2. Neurofeedback: entrenamiento cerebral sin meditación. Se ha logrado incrementar el mindfulness y la función cognitiva en personas sin experiencia previa (Navarro-Gil et al., 2018).
  3. Ayahuasca: su uso experimental mostró mejoras similares a las del retiro meditativo en reducción del juicio y reactividad interior (Soler et al., 2012).
  4. Estado de flow: aunque no hay evidencia directa de que aumente el mindfulness, sí parece que practicar mindfulness incrementa la experiencia de flow (Csikszentmihalyi, 1990).
  5. Realidad virtual: permite simular sesiones de mindfulness con resultados similares a los de la enseñanza presencial (Navarro-Haro et al., 2017).

Una cualidad entrenable con múltiples vías de desarrollo

El mindfulness es una habilidad compleja que puede presentarse como rasgo estable o como estado temporal. Tiene una base genética, pero es altamente entrenable mediante meditación u otras estrategias como la psicoeducación, el neurofeedback o incluso la realidad virtual.

La relación entre mindfulness y bienestar está respaldada por estudios clínicos, neurobiológicos y de personalidad. Además, su impacto va más allá del ámbito psicológico, alcanzando niveles profundos de transformación personal.

Del libro:

¿Qué sabemos del mindfulnes? De JavierGarcía Campayo y Marcelo Demarzo

Editorial Kairós SA ISBN:9788499886305

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