¿CÓMO ACTÚA LA COMPASIÓN?

Uno no puede llorar por el mundo entero.
Está más allá de la capacidad humana

Jean Anouilh, Cécile

MECANISMOS DE ACCIÓN
Los mecanismos principales serían:

1.- DISMINUCIÓN DE LA AUTOCRÍTICA: Las personas autocompasivas, cuando describen sus debilidades, no lo hacen tanto sintiéndose aislados o culpables ni utilizando la primera persona singular (“yo”), sino empleando el plural (“nosotros”) y haciendo más referencias sociales (a familiares, amigos y a otros seres humanos), debido a la mayor conexión y amabilidad consigo mismas y con las otras personas (que es la base de la humanidad compartida, uno de los componentes prosociales claves de la compasión).

2.- DISMINUCIÓN DE LAS RUMIACIONES: Las personas con mas autocompasión presentan menos rumiaciones y este parece ser uno de los mecanismos fundamentales, ya que media la acción entre autocompasión y la aparición de ansiedad y depresión. Se piensa que es porque pueden romper el ciclo de auto-reproches repetitivos, aceptando las propias imperfecciones con mayor compasión.

3.- REPERCEPCIÓN DE LOS SUCESOS VITALES NEGATIVOS: La autocompasión permite ver los problemas con más perspectiva, entendiendo que sus problemas son similares a los de la mayoría de las personas. Son capaces de hacerse responsables de sus situaciones negativas sin que se asocie a un incremento del afecto negativo.

4.- REGULACIÓN DE LAS EMOCIONES: La autocompasión facilita que no se supriman las emociones y pensamientos indeseados, reconociendo que las propias emociones son válidas e importantes. Con mindfulness, como explicamos en el Nuevo Manual Práctico de Mindfulness, se puede descomponer la emoción en los componentes físicos y separarlos del etiquetado de pensamiento y el posterior sentimiento asociado, de forma que es más fácil trabajar con ellas.

Shonin y cols (2016), en una exhaustiva revisión sobre los mecanismos de acción de la compasión, confirman que los principales serían estos cinco: 1.- Aumento del afecto positivo y disminución del afecto negativo, 2.- Disminución del distrés psicológico, 3.- Aumento del pensamiento positivo, 4.- Mejora de las relaciones interpersonales y 5.- Incremento de la empatía.

Garcia Campayo y cols (2015) consideramos que los principales mecanismos de acción de la compasión son dos:
1.- Conexión social, conducta prosocial y autocuidado: El mejor predictor de la compasión por los demás es la compasión por uno mismo y lo mismo ocurre al revés. La auto compasión, contrariamente a lo que podría creerse, no produce individuos autoindulgentes, sino que aumenta su desarrollo positivo en todos los campos. Por ejemplo, se reduce la tendencia a castigar la conducta de los otros y aumenta la capacidad para recibir apoyo social, disminuyendo el estrés). Por otra parte, la compasión aumenta la conducta prosocial, produciendo una aproximación a la justicia menos centrada en la venganza y el castigo, y más en la norma y la equidad.

2.- La regulación de las emociones: Compasión actuaría aumentando el afecto positivo más que disminuyendo el afecto negativo, como suelen hacer otras intervenciones. También disminuiría la reactividad emocional como se demuestra porque disminuyen los marcadores biológicos de reactividad. La disminución de las rumiaciones sería otro mecanismo importante en este sentido, como describe el modelo de Neff (2003).

EFICACIA DE LA TERAPIA DE COMPASIÓN
Analizaremos de forma independiente el efecto en patologías psiquiátricas y médicas (nivel clínico) y en individuos sanos que no tienen ninguna enfermedad (nivel psicoeducativo), en los que la terapia de compasión se utiliza para aumentar el bienestar psicológico.

a) Efecto sobre diferentes enfermedades
Existen cinco meta-análisis (se llama así a los estudios que revisan ensayos clínicos controlados y que constituyen la mayor evidencia científica) sobre la eficacia de la terapia de compasión en diferentes patologías (Macbeth y Gumley, 2012; Galante y cols. 2014; Leaviss y Uttley, 2015; Shonin y cols. 2016; Wilson y cols. 2019). Los hallazgos confirman que su eficacia es muy alta en el tratamiento de la ansiedad y la depresión.
En otras patologías no existen todavía suficientes estudios que determinen su efectividad, pero la terapia de compasión sería especialmente útil en trastornos con estrés, en ansiedad social y en conflictos en las relaciones interpersonales como conflictos de pareja, síndrome del cuidador y todos los trastornos que cursan con ira.

Otros trastornos en los que la terapia de compasión se ha mostrado útil
– Dolor crónico: Permitiría una mejor adaptación y disminuiría la catastrofización (y, probablemente, la injusticia percibida) asociada a este trastorno.
– Trastornos de la conducta alimentaria: Incluir autocompasión de forma precoz en el tratamiento de los trastornos de conducta alimentaria parece mejorar el pronóstico, ya que la autocrítica parece ser uno de los elementos claves en el agravamiento de la enfermedad.
– Trastorno de Estrés Postraumático: La compasión disminuiría la culpa, que es uno de los principales factores de cronificación en este trastorno.
– Traumas psicológicos infantiles: Elevados niveles de autocompasión consiguen en estos pacientes una mejor regulación emocional, disminuyendo el impacto del trauma, lo que les permite manejarse con los sucesos adversos de una forma más eficaz (este mecanismo terapéutico se conoce como repercepción positiva).
– Trastornos de personalidad: La compasión en formato grupal mejora el estrés, la depresión, la vergüenza y la comparación social, así como la aceptación.

b) Efecto en individuos sanos sobre el bienestar psicológico
En poblaciones no clínicas existen menos estudios y son de menor calidad. Se considera que la autocompasión podría producir efectos sobre la satisfacción con la vida, la felicidad y el bienestar psicológico. Ya hemos comentado que la Terapia de Compasión puede tener efectos diferentes que mindfulness. Así, un estudio de nuestro grupo demuestra que el bienestar psicológico se asocia más a compasión mientras que la satisfacción con la vida esta más relacionada con la práctica informal de mindfulness (Montero y cols. 2016).
La autocompasión se asocia a diferentes fortalezas psicológicas como mayor inteligencia emocional, sabiduría, satisfacción con la vida y sentimientos de conexión social, todos ellos elementos importantes para el desarrollo de una vida con sentido (Neff 2003). Las personas autocompasivas también muestran más optimismo, curiosidad, creatividad y otras emociones positivas como entusiasmo e inspiración, comparado con los individuos más autocríticos. Hay que resaltar que la forma que tiene la compasión de ser eficaz NO ES REEMPLAZANDO LOS PENSAMIENTOS Y EMOCIONES NEGATIVOS POR POSITIVOS (como hacen las terapias de segunda generación, como la cognitiva), sino abrazando y aceptando los pensamientos y emociones negativas como parte de la naturaleza humana.
La autocompasión va ligada a mayor iniciativa personal, elevada autoeficacia y motivación intrínseca. También se asocia a mayor capacidad para realizar cambios que mejoren al individuo, intentar aprender de la experiencia y evitar errores previos. Todas estas características hacen que la autocompasión sea también muy eficaz para el desarrollo de conductas saludables que van ligadas a una fuerte motivación como:
– El mantenimiento de dietas de adelgazamiento
– Deshabituación tabáquica
– Práctica de ejercicio físico con finalidad saludable o
– Adherencia al tratamiento farmacológico.
Por último, la autocompasión parece muy útil para sobreponerse a los trastornos de adaptación en general, como se ha comprobado en el caso del divorcio

No Comments

Post A Comment