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Cuando hablamos del olvido, siempre tenemos la sensación de que este proceso supone algo negativo, sin embargo, se trata de un proceso adaptativo de gran valor que permite que no se sobrecargue nuestra memoria con una ingente cantidad de información inútil o irrelevante. Por otro lado, sabemos que los momentos con una carga emocional significativa son más difíciles de olvidar que los eventos neutros. Partiendo de esta premisa, hemos realizado un estudio en el que se ha evaluado si la realización de una práctica de mindfulness, como es la atención a la respiración, dentro del paradigma experimental ítem-método olvido dirigido, favorece el olvido de unos determinados ítems a favor del recuerdo de otros.