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La compasión en el Cristianismo En el Antiguo Testamento, en el Éxodo, la compasión aparece como una característica de Yahvé cuando describe que es la bondad de Dios la que libera a los judíos de la esclavitud impuesta por los egipcios. El Deuteronomio también enfatiza la protección que deben recibir viudas, huérfanos y residentes extranjeros, porque carecen del apoyo familiar. Los grandes profetas judíos, como Isaías o Jeremías, relatan la compasión de Yahvé hacia las personas que se arrepienten. Por tanto, la compasión protege a los desfavorecidos y funciona como una justicia restauradora de la unión de la comunidad. En el Nuevo Testamento, dentro de la Segunda Epístola a los Corintios (2 Corintios 1: 3-7), Dios es descrito como «el Padre de la Compasión» afirmando que el consuelo que Él nos produce nos permitirá consolar a otros. Jesús personifica la auténtica esencia de la compasión y pide a los cristianos actuar compasivamente...

Uno no puede llorar por el mundo entero. Está más allá de la capacidad humana Jean Anouilh, Cécile MECANISMOS DE ACCIÓN Los mecanismos principales serían: 1.- DISMINUCIÓN DE LA AUTOCRÍTICA: Las personas autocompasivas, cuando describen sus debilidades, no lo hacen tanto sintiéndose aislados o culpables ni utilizando la primera persona singular (“yo”), sino empleando el plural (“nosotros”) y haciendo más referencias sociales (a familiares, amigos y a otros seres humanos), debido a la mayor conexión y amabilidad consigo mismas y con las otras personas (que es la base de la humanidad compartida, uno de los componentes prosociales claves de la compasión). 2.- DISMINUCIÓN DE LAS RUMIACIONES: Las personas con mas autocompasión presentan menos rumiaciones y este parece ser uno de los mecanismos fundamentales, ya que media la acción entre autocompasión y la aparición de ansiedad y depresión. Se piensa que es porque pueden romper el ciclo de auto-reproches repetitivos, aceptando las propias imperfecciones con mayor compasión. 3.-...